21.9.15

Cuatro años para convertir en recursos la basura de Madrid en recursos




No podemos seguir tirando a la basura, al vertedero y a la incineración lo que seguimos viendo como mera basura cuando son recursos con valor que deben ser reinsertados en el ciclo económico.
Madrid a penas recicla un 20% de sus residuos urbanos actualmente. Sin embargo en 2020 estamos obligados –como el resto de la UE- a reciclar y recuperar el 50% además de reducir la producción de residuos.
A pesar de los mensajes optimistas que lanzan Ecoembes o Ecovidrio, el sistema de recogida en Madrid del vidrio, el papel y los envases es muy poco eficiente y necesita una revisión.
El Sistema de Depósito Devolución y Retorno alcanza en Alemania y otros lugares, índices de recuperación superiores al 80%. Su eficacia y su éxito se basa en dar valor al envase. Recuperar el importe del envase es un buen estímulo para que ninguna lata de bebida se quede abandonada, siempre vendrá alguien que la recogerá para obtener un pequeño beneficio. El mensaje y la prácticva van en la buena dirección: no tires la basura, la basura tiene valor, la basura, los residuos, son en realidad recursos.
Para poder reciclar y recuperar la mitad de nuestros desperdicios en Madrid en 2020, es imprescindible poner en marcha la recogida selectiva de residuos orgánicos para la elaboración de compost. Un 47% del cubo de basura doméstico son residuos orgánicos. No es posible recuperar la mitad de la basura en 2020 si no empezamos a transformar en compost de calidad nuestro residuos orgánicos.
Actualmente el orgánico va mezclado con el resto de residuos, excluidos solamente los envases y en menor porcentaje papel y vidrio puesto que todo el mundo lleva el papel y el vidrio a los iglús de recogida. Hay una parte del orgánico que se trata en Valdemingomez, pero el resultado no es compost de calidad sino un material bioestabilizado con tantas impurezas contaminantes que no tiene utilidad agrícola. Material que de momento se exporta a Castilla La Mancha que todavía no es muy exigente.
No es fácil cambiar el modelo de gestión de los recursos en Madrid en cuatro años. Pero hay que hacerlo. Y haciéndolo contribuiremos a cambiar esta ciudad, crear empleo, disminuir la contaminación y los riesgos que producen la incineración y los vertederos, disminuir nuestra huella ecológica, mejorar nuestros parques, alimentar y extender las redes de huertos urbanos y periurbanos y recuperar la producción agrícola en la región.
Es necesario dejar de ver la basura como desperdicio y aprovechar el valor que contiene como recurso.
Cambiar la cultura de la basura, como cualquier cambio cultural, exige tiempo y mucha pedagogía. Desgraciadamente no tenemos mucho tiempo.
Es muy injusto concentrar toda la basura de Madrid en una zona, el sureste de la ciudad, donde además del macro complejo de Valdemingomez, están también la mayoría de depuradoras, contribuyendo a la degradación ambiental, la contaminación tanto química como odorífera y las consecuencias que todo ello tiene para la salud desde Getafe y Villaverde,  el Ensanche de Vallecas, la Cañada Real y los municipios de Rivas y Coslada.
Por otro lado la gestión debería evolucionar hacia un modelo más descentralizado y distribuido. Es necesario disminuir progresivamente las toneladas de basura que entran a diario en Valdemingomez, potenciando al ismo el complejo como centro de investigación de la basura.
El cambio de modelo podría empezar con proyectos piloto como el que propone Madrid Agroecológico, conectando la red de Huertos Urbanos que actuarían como agentes recolectores de residuos orgánicos y agricultores de la región que serían agentes compostadores. De este modo, grupos de unas 200 familias comprometidas con el cambio llevarían sus residuos orgánicos al punto de recogida, donde serían recogidos por el agente compostador que lo transformaría en compost para la tierra que cultiva.
El siguiente paso a de ser un proyecto piloto en un barrio o en un distrito, donde se implante de forma generalizada la recogida selectiva de orgánico, con un centro de compostaje que podría alimentar parques y jardines próximos, exportando el excedente. Además del centro “Migas Calientes” donde ya se composta la materia orgánica procedente de la poda, podrían buscarse otros lugares donde organizar el compostaje a nivel de barrio y de distrito, en la Casa de Campo, la Dehesa de la Villa y en parcelas sin uso.
Es necesaria una revolución de la basura en Madrid, siguiendo los ejemplos de Milán, que ya recoge selectivamente el orgánico de más de un millón de personas, de Lubijana en Eslovenia, y otras muchas ciudades grandes y pequeñas,  de Austria o de Cataluña.
Para 2020 más de la mitad de los distritos de Madrid deberían estar ya recogiendo selectivamente los residuos orgánicos y compostándolos en un modelo descentralizado con distintas escalas, combinando el compostaje comunitario con el de barrio y distrito y llevando a Valdemingomez solamente la parte que no se recupere en redes de proximidad de pequeña y mediana escala. Puede ser una forma de democratizar la basura convirtiéndola en flores y alimentos.
La red de huertos urbanos que tiene un enorme potencial de crecimiento, además de cumplir una función social recuperando el espacio para actividades que crean cohesión social, educación ambiental, conciencia ecológica y otros beneficios, puede jugar un papel fundamental en la transformación de la basura, en lña educación para la recuperación de nuestros recursos.
En esta Semana de la Movilidad de 2015, la celebración del Parking Day ha permitido que crezcan por un día, pequeños jardines urbanos en espacios habitualmente ocupados por un coche aparcado. Una iniciativa que ha sido posible gracias a la colaboración de la red de huertos escolares y huertos urbanos. De este Parking Day ha surgido la iniciativa de ajardinar los alcorques de la ciudad através de pequeños convenios con asociaciones de vecinos, comercios, ONGs que se comprometerían a mantener determinados alcorques.

20.9.15

Recuperar el Prado como Paseo y cambiar la cultura de la movilidad



“¡Se oye el agua de la fuente!” decía una vecina del barrio en el Paseo del Prado esta mañana. La fuente, los pájaros, la música… El Prado sin coches vuelve a ser un Paseo con paseantes de todas las edades, bicicletas, patinadores… El Prado y otros paseos de la ciudad fueron colonizados por el tráfico ruidoso y contaminante que nos mata poco con las enfermedades respiratorias, cardivasculares, cancerígenas, mentales…que produce. Recuperar el espacio de los coches, la calzada, para las personas, para la vida…es imprescindible para nuestra salud. Así lo exige la Directiva Europea de Calidad del Aire, la Organización Mundial de la Salud y el sentido común.
Un millón y medio de coches entran cada día al interior de la M30 dejándonos sus malos humos. En la almendra central de la ciudad la mayoría vamos andando, en transporte público y una creciente minoría en bici. Madrid no es ciudad para coches. ¿Por qué debemos de tolerar que entran tantos coches con sus malos humos?. Hay que quitarle espacio al coche en la ciudad para devolvérselo al peatón, el transporte público y la bicicleta.
Este es el sentido que tiene la propuesta de cerrar al tráfico el Prado para devolvérselo a la gente. Empezamos en el Paseo del Prado los domingos, pero el objetivo es transformar gradualmente la ciudad, para que la prioridad sean las personas caminantes –incluidos mayores, pequeños y personas con movilidad reducida- el transporte público y las bicis. ¿Ningún coche entonces? Los mínimos necesarios y los que queden prioritariamente compartidos y progresivamente Cero Emisiones, eléctricos.
Cerrar el Prado no es ni una ocurrencia ni un gesto retórico por la Semana Europea de la Movilidad. Es una apuesta estratégica por recuperar la ciudad, cambiar la cultura de la movilidad, quitarnos la boina de la contaminación y democratizar el espacio público.
Este año elige, cambia y combina como te mueves, es el lema europeo.  ¡Pruébalo!, cambia el coche por el transporte público, la bicicleta, caminar, una combinación de todo ello, tu salud te lo va a agradecer. También lo agradecerá la salud de toda la ciudad y del planeta.
El miércoles proponíamos un Pacto Ciudadano por la Movilidad y la Salud. Los argumentos y conclusiones de años de investigación de doctores como Elena Boldo y Julián Diaz Jimenez del Instituto de Salud Carlos III, son claros y rotundos. Estamos dilapidando nuestra salud con un modelo de movilidad que nos sale muy caro en vidas humanas, hospitalizaciones, tratamientos y bajas laborales.
El aire de Madrid no va a limpiarse por cerrar el Prado los domingos por la mañana. Es verdad. Pero nos permitirá disfrutar la ciudad sin coches y con aire limpio. Creo que a la mayoría nos va a gustar respirar aire limpio, oir música, pasear con la familia y disfrutar del llamado Salón del Prado. Nos gustará tanto que lo querremos también por la tarde, más delante los sábados y que acabe todos los días como Paseo de verdad, con transporte público y servicios cero emisiones, con bicicletas y muchas gentes paseando, haciendo ciudad. Al Prado deberán seguirle otros paseos, en el centro y en los distritos. ¡Que los paseos sean para pasear y las autopistas queden lejos de la ciudad!.
No va a ser fácil. La minoría que se desplaza en transporte privado contaminante, en coche, se aferra a sus privilegios. Algunos hablan de sostenibilidad financiera del transporte pública y recriminan a los usuarios que el 50% del transporte público se financie con los impuestos de todos. Olvidan que las infraestructuras viarias que han endeudado las instituciones públicas, se han financiado al 100% con dinero público, aunque sean utilizadas por una minoría que va en coche y contamina sin pagar billete ni peaje. ¡Hasta las radiales de peaje han tenido que rescatadas con dinero público!. El coche, la carretera, no paga por el uso de la calzada y la autovía, como hacemos los usarios del metro y el autobús. Democratizar la movilidad es que todas respiremos aire limpio y vivamos en un entorno saludable y adecuado para nuestros hijos y nuestros mayores. Eso pasa por disminuir el uso del coche. No hay otra alternativa.





Es sabido que en Oslo cerraron la ciudad al tráfico con mucha oposición inicial. Cuando la gente lo disfrutó votó a favor en el Referendum que se hizo. En Londres el congestion charge, la tasa de entrada, ha tenido una aceptación creciente.
Más allá de que episodios de alta contaminación obliguen al Ayuntamiento a restringir el tráfico para cumplir la Directiva de Calidad del Aire, la cultura de la movilidad tiene que cambiar. Y para ello hay que modificar la pirámide de las prioridades: peatones, bicis, transporte público, vehículos compartidos cero emisiones y en último lugar el vehículo privado contaminante. El cambio sólo puede ser gradual y progresivo, como mucha pedagogía y participación ciudadana. Pero es imprescindible hacerlo.
Medidas como la peatonalización progresiva con las Áreas de Prioridad Residencial, las zonas cero emisiones, el calmado del tráfico -con un límite genérico de velocidad máxima a 30 Km/h en el casco urbano y contadas excepciones a 50km/h en vías preferentes y máximo de 80km/h en los accesos por autovías-, son ineludibles para mejorar la calidad del aire.
El pasado viernes 18, decenas de plazas de estacionamiento habitualmente ocupadas por los coches se convirtieron en pequeños jardines por unas horas en la jornada mundial del Parking Day. Como medida permanente fruto del Parking Day el Ayuntamiento va a proponer ajardinar los alcorques de los árboles con pequeños convenios con los vecinos, comerciantes y asociaciones. Es otra forma de recuperar espacio y vida en la ciudad.
Quedan dos días para acabar la Semana Europea de la Movilidad. El sábado y el domingo miles de bicis y paseantes han recuperado el espacio perdido en favor del coche. El martes, día sin coches, un cierre simbólico de cuatro horas en la Gran Vía señalará hacia donde queremos ir. Una ciudad progresivamente pacificada y liberada de los humos, del ruido, de los coches... No tiene sentido usar la Gran Vía, la Castellana o el eje Cea Bermudez/Mª de Molina para atravesar la ciudad de una autopista a otra. Ya hay bastantes alternativas de circunvalación. El aire, la vida, los residentes y visitantes de Madrid no admiten un millón de coches entrando cada día.
Cierto que el cambio no puede ser en dos días. Que será necesario mejorar el transporte público, particularmente entre puntos de la periferia, superando el actual sistema radial. Cierto que los cambios llevan tiempo y mucha pedagogía. Pero es el futuro. Hamburgo planea cerrar todo el centro de la ciudad, Milán ya lo ha hecho, Paris y Londres están en ello. Madrid no debe quedarse atrás.
Madrid no es ciudad para los coches. No debemos permitir que la contaminación nos siga matando lentamente.
Elige, cambia y combina como te mueves. Camina, pedalea, coje el bus, el metro, el taxi. Si te resulta imprescindible ir en coche alguna vez, vende el tuyo y apúntate al coche compartido, el car sharing, saldrás ganando en dinero y en salud. Si aún así consideras impresciondible tener un coche en propiedad, que sea eléctrico, cero emisiones. Es el futuro

Video Comisión Europea por Día Mundial del Sida

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